Random Room
¿Del arte nadie puede vivir?
EL DESAFÍO
Impulsar a artistas emergentes a seguir creando incluso cuando todavía nadie los veía.
Porque hay artistas que pasan años haciendo obra en silencio.
Guardándola en cajones, en talleres improvisados o en rincones de su casa.
Artistas que crean por necesidad emocional, no por reconocimiento.
Y que muchas veces ni siquiera imaginan que algún día podrían exhibir su trabajo en una galería.
¿QUÉ HICIMOS?
Tomamos nuestro espacio de apenas 30 metros cuadrados y decidimos convertirlo en algo mucho más grande: Un primer sí.
Nos nombramos “la galería más pequeñita del mundo” con una misión enorme:
hacer visible el talento que todavía no había tenido oportunidad de ser visto.
No buscamos artistas consolidados.
Buscamos artistas que seguían creando aunque nadie estuviera mirando, o artistas que ya vendían sus creaciones, por Instagram o en bazares.
LA IDEA
Entendimos que había algo más importante que tenía que pasar: Que el artista se la creyera. Por eso creamos una dinámica donde los artistas comenzaban vendiendo sus piezas en nuestra pequeña tienda.
Y cuando sus creaciones eran aceptadas por la comunidad, les dábamos una noticia que muchas veces jamás imaginaron escuchar: “Queremos darte tu primera exposición.”
Con todo lo que eso significa:
• Campaña de Publicidad y PR
ver su nombre en una pared,
• invitar a su familia,
• hablar de su obra,
• sentirse artista públicamente por primera vez
RESULTADOS
Random Room se convirtió en el primer espacio expositivo de muchos artistas y marcas emergentes. Pero más allá de las exhibiciones, logramos algo mucho más profundo:
Convertimos inseguridad en posibilidad.
Muchos de los artistas que hoy exhiben, venden o viven de su obra, antes pensaban que el mundo del arte era un lugar al que nunca iban a pertenecer.
Y todo comenzó con alguien diciéndoles: “Tu trabajo merece ser visto más allá de una tiendita”
Entre ellos:
• Alejandro Vázquez — AV Cerámica
• Mayela Ortiz — Maare
• Michelle Prats
• Susana Zúñiga — Alumbra Studio
• Yadira Aguilar y Mario Juárez — Sumergible Cerámica
• Silke Gérman — La Comandanta
EL IMPACTO
Porque a veces lo único que necesita un artista para cambiar su historia…
es un espacio pequeño que decida creer en él primero.
